Acerca de las rosas.
Dentro de la amplia discografía de Carlos Gardel encontramos temas dedicados a las rosas y a los rosales en tres valses: “Rosa de otoño”, “Rosas de abril” y “Rosal de amor”. En tres canciones: “Una rosa para mi rosa”, “Rosal viejo” y “El rosal”. En el tango: “Rosas rojas” y en una zamba: “Los rosales se han secao”.

Y siempre que hablamos de rosas, nos vienen a la memoria aquellos “Versos sencillos” de José Martí, que alguna vez recitamos en la escuela:

 
Cultivo una rosa blanca,
en julio como en enero,
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo:
cultivo una rosa blanca
 

O aquel soneto llamado “Vana rosa”, en el que, en su primer cuarteto, Luis de Góngora nos dice:
 
Ayer naciste y morirás mañana:
para tan breve ser ¿quién te dio vida?
Para vivir tan poco estás lucida,
y para no ser nada estás lozana.
 

Un antiguo manual, que bien podría llamarse de caballería urbana, aconseja obsequiarle rosas a las mujeres siempre en número impar:

Once si se trata de un caballero; diez y siete si el que las envía es un galán, y treinta y cinco cuando el que las obsequia está enamorado.

Claro que estos consejos tenían vigencia cuando un ramo de rosas era acompañado de caídas de ojos y lánguidas miradas. Pero todo ha cambiado. Hoy una docena de rosas, lisa y llanamente, te sale un ojo de la cara.


Audio: "La vie en rose" - canta L. A.
(Click con el mouse en el triángulo de play).




 
 
 
 

             
 
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